Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestro servicio, recoger información estadística sobre su navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en  política de cookies.

Continuar
más opciones
La lectora del metro, cazadora de <em>bestsellers</em>

No sabemos su nombre, pero sí sabemos que está a punto de entrar al metro y de empezar a devorar un libro. Cada semana en Lo mejor que te puede pasar, nos introducirá alguno de los libros más leídos por los que viajan en metro, e intentaremos saber porqué se ha convertido en un bestseller… para bien, o para mal.

  • Cuatro amigos

    La lectora del metro

    'Cuatro amigos', de David Trueba

    Detrás del desmadrado viaje de vacaciones de cuatro amigos veinteañeros, se esconde una historia de amor. El protagonista se sumerge en la juerga continua de sus inseparables compañeros tratando de huir del recuerdo de Bárbara, pero cada paso le acerca más a ella. La exaltación de la libertad, de la adolescencia eterna, no evita recordarles que todo se acaba, que tras las carcajadas asoman las frustraciones. Un relato agridulce del final de una época, entre la pura comedia disparatada y el más desatado romanticismo.

  • Ordena tu vida

    La lectora del metro

    'Ordena tu vida', de Hideko Yamashita

    Quédate solo con lo necesario y...¡encuentra la felicidad!


    «¿Necesita mi yo presente las posesiones que ahora mismo tengo? Si la respuesta es no, ¿por qué me cuesta tanto deshacerme de estas cosas que he ido acumulando durante años, y que a fecha de hoy sigo guardando? ¿Qué es lo que me lleva a hacerlo?»Hideko Yamashita, precursora en Japón del dan; sha; ri (dan = rechazar las cosas innecesarias; sha = deshacerse de las cosas inútiles que uno posee; ri = detectar el deseo insano por las cosas innecesarias), nos enseña a deshacernos de todo aquello que no es útil en nuestra vida y que no nos aporta nada esencial: desde la ropa que nos sobra en los armarios a esa relación que vamos arrastrando por costumbre, pero que no nos llena.

     

    Danshari es conocerse uno mismo a través del orden.O dicho de otro modo: al poner orden en los trastos de la casa, ponemos orden también en los trastos del corazón.

  • Coral Glynn

    La lectora del metro

    'Coral Glynn', de Peter Cameron

    En 1950, una joven llamada Coral Glynn acepta un trabajo en una casa de campo inglesa. Deberá cuidar a una anciana enferma, la señora Hart, con la que vive también su hijo Clement, un militar todavía convaleciente de las heridas sufridas durante la segunda guerra mundial.


    En el frío ambiente de la casa, se produce el acercamiento entre Coral y Clement: dos seres solitarios que se reconocerán mutuamente en el dolor íntimo que uno y otro esconden.


    Circunstancias aparentemente fortuitas –el encuentro con unos niños, la desaparición de un anillo o una carta extraviada– condicionarán desde el principio su relación.


    En esta desolada historia de amor Cameron nos habla de la evolución de los sentimientos, de la rapidez con que la soledad y el deseo pueden dar lugar al amor y de cómo este, a veces, puede terminar transformándose en algo menos radical. Con su habitual maestría para crear ambientes y revelar los matices de sus personajes, Cameron nos guía por los sutiles recovecos sentimentales de la historia hasta un inesperado final.

  • Como los pájaros aman el aire

    La lectora del metro

    'Como los pájaros aman el aire', de Martín Casariego

    Mercurio Fernando lleva una existencia solitaria. Huyendo de su vida anterior, se ha trasladado a un pequeño apartamento en el barrio de Lavapiés. Perdido, recorre las calles con una cámara de fotos y unas gafas que pertenecieron a su padre recientemente fallecido, buscándole en los rostros de las personas a las que retrata. Su deambular le llevará a conocer a Irina, una joven lituana recién llegada a Madrid. A partir de entonces, sin abandonar el fantasmal puzle de un hombre muerto, verá cómo su existencia da un giro al tratar de completar otro aún más complicado: el de la misteriosa mujer que acaba de conocer. Al fondo hay un mundo oscuro pero Fernando no puede renunciar a la luz que ha comenzado a iluminar su vida.

  • Esperando a Mister Bojangles

    La lectora del metro

    'Esperando a mister Bojangles', de Olivier Bourdeaut

    Ante la mirada absorta de su hijo, una pareja embriagada de amor baila al son de Mr. Bojangles, de Nina Simone. La escena, mágica, vertiginosa, sólo es un recuerdo más de los muchos que brotan de la memoria del protagonista de la historia, que rememora una infancia marcada por la excentricidad de unos padres adscritos a un estilo de vida ajeno a toda convención social.

     

    El padre, la vitalidad hecha persona, no concibe una vida sosegada y monótona —hasta el punto de «rebautizar» a su mujer con un nombre diferente cada día—, y la madre, capaz de interpretar todo tipo de papeles con la convicción del ilusionista más avezado, hace de la rutina familiar una fiesta perpetua, un espacio donde sólo caben el gozo, la fantasía y la amistad. Sin embargo, poco a poco, empieza a entreverse que este universo lleno de poesía, de quimeras, de momentos maravillosos, se asienta sobre un precario sentido de la realidad, y que, cuando las canciones y los sueños toquen a su fin, el despertar puede ser muy doloroso.

  • Todo esto te daré

    La lectora del metro

    'Todo esto te daré', Dolores Redondo

    En el escenario majestuoso de la Ribeira Sacra, Álvaro sufre un accidente que acabará con su vida. Cuando Manuel, su marido, llega a Galicia para reconocer el cadáver, descubre que la investigación sobre el caso se ha cerrado con demasiada rapidez. El rechazo de su poderosa familia política, los Muñiz de Dávila, le impulsa a huir pero le retiene el alegato contra la impunidad que Nogueira, un guardia civil jubilado, esgrime contra la familia de Álvaro, nobles mecidos en sus privilegios, y la sospecha de que esa no es la primera muerte de su entorno que se ha enmascarado como accidental.

     

    Lucas, un sacerdote amigo de la infancia de Álvaro, se une a Manuel y a Nogueira en la reconstrucción de la vida secreta de quien creían conocer bien. La inesperada amistad de estos tres hombres sin ninguna afinidad aparente ayuda a Manuel a navegar entre el amor por quien fue su marido y el tormento de haber vivido de espaldas a la realidad, blindado tras la quimera de su mundo de escritor. Empezará así la búsqueda de la verdad, en un lugar de fuertes creencias y arraigadas costumbres en el que la lógica nunca termina de atar todos los cabos.

  • La lista de mis deseos

    La lectora del metro

    'La lista de mis deseos', de Gregoire Delacourt

    La protagonista de esta historia es Jocelyne, apodada Jo, que regenta su propia mercería en Arras, una pequeña ciudad francesa, y escribe un blog sobre costura y manualidades, diezdedosdeoro, que cuenta ya con miles de seguidores.

     

    Sus mejores amigas son las gemelas propietarias del salón de belleza vecino. Su marido, Jocelyn, también Jo, es de lo más normalito, y sus dos hijos ya no viven en casa. En este punto de su vida no puede evitar sentir cierta nostalgia al pensar en sus ya caducas ilusiones de juventud, cuando soñaba con ser modista en París.

     

    Cuando las gemelas la convencenpara que juegue al Euromillón, se encuentra, de repente, con dieciocho millones de euros en las manos, y la posibilidad de tener todo lo que quiera. En ese momento es cuando Jo decide empezar a escribir una lista enumerando todos sus deseos, desde una lámpara para la mesa de la entrada hasta una nueva cortina para la ducha; porque, para su propia sorpresa, ya no está del todo segura de si el dinero realmente trae la felicidad.

  • Manual para mujeres de la limpieza

    La lectora del metro

    'Manual para mujeres de la limpieza' de Lucia Berlin

    Con su inigualable toque de humor y melancolía, Berlin se hace eco de su vida, asombrosa y convulsa, para crear verdaderos milagros literarios con episodios del día a día. Las mujeres de sus relatos están desorientadas, pero al mismo tiempo son fuertes, inteligentes y, sobre todo extraordinariamente reales. Ríen, lloran, aman, beben: sobreviven.

PUBLICIDAD
Cerrar ventana
Cerrar ventana